domingo, 20 de diciembre de 2009

La más linda de todas...

Un regalo de Raúl Barrozo.

Sin lugar a dudas. La más linda de todas. Sola, en una de las esquinas de la pista. Rubia de cabello largo, alta, bonita, medio matadora, deseable. Y yo que no podía mirarla de frente. Porque estaba atrás. Y yo que seguía dando vueltas por toda la Viruta. Dudando de sacarla a bailar de frente y que me dijera que no. Y ella sin bailar. Hasta que salió a bailar con otro. Y así pude confirmar lo rebuena que estaba. Y la miré fijo y fuerte. Con esa ilusión de matador que tiene uno. Y hasta me pareció que me miraba. Aproveché que luego de un par de piezas, volvió a su lugar. Allí si. Creo que le dije algo como querés hacer una salsita conmigo, porque estaban pasando uno de salsa. Si, me dijo, escueta, y todavía un enigma. Luego vino de todo. Pop, salsas, merengues, cuartetos, disco. Un estado físico impecable. Las agachaditas eran fantásticas. Y se quedaba allá abajo mientras yo no podía y volvía antes, digamos rapidito. Pero como también ando regio en lo físico, nos seg uíamos mutuamente el tren. Un poco más de una hora a full, en plena pista, con más de uno que miraba la mina que bailaba conmigo. Y tenían que llegar. La serie de boleros, digo, tenía que llegar. Y de arranque nomás con el Luismi. Y después con Sandro. La apreté, nos apretamos. Le corrí el pelo para que nuestras caras se encontraran, y se pegó más. Es increíble, me dije. Hace una hora no nos conocíamos y ahora tan juntos que estamos, extasiados con Manzanero. Luego fuimos a la barra a tomar algo y nos enganchamos en la charla, contándonos cosas de los dos, mejor dicho de cada uno. Largo charlamos. Después volvimos a bailar. Ya era de madrugada cuando nos fuimos de la Viruta. Para que más, me dije. Así está bien. Salimos juntos. Ella vive a pocas cuadras. En la esquina nos despedimos. El 106 pasó apenas llegué a la parada.

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