lunes, 21 de diciembre de 2009

El eros del aprendizaje, la imitación y las rupturas...un link con el tango

Un aporte de Ernesto Fernández.

Nadia Boulanger, cuyo primer maestro fue Faure, ganó todos los premios en armonía y composición a los 13 años. A los 20 ya empezó a dar clases por su cuenta. Hizo innovaciones sobre la forma de tocar a Bach. Cristalizó las propuestas feministas contra la injusticia académica y profesional (por ser mujer, claro). En 1913 comenzó su fama como pedagoga y tuvo como alumnos a prodigios como J.Dupont. Era tal su prestigio entre las alumnas que la denominaron la "sociedad Nadia Boulanger".
Dirigió un conservatorio francoamericano, cuyo primer matriculado fue Aaron Copland. El magisterio de Nadia Boulanger no tiene parangón en la historia de la música y atrajo a personalidades del ballet como Ninnete de Valois y Balanchine. A los 30 años era un fenómeno internacional. En 1940 atraía a ardientes seguidores como Gian C. Menotti y Leonard Bernstein; se dice que tambien G. Gershwin, P.Glass, Igor Markevitch proclamaron su "deuda" con ella. Influyó en el despertar de la música americana. Con la vista debilitada pero el oído tan fino como siempre, muere a los 90 años en octubre de 1979. Nadie que no haya sido alumno de Boulanger puede expresar el hechizo en su modo de enseñar. "No creo en la enseñanza de la estética a menos que se combine con un intercambio personal". La posibilidad de intercambiar lo mejor que hay en mí, con lo mejor que hay en vosotros", " el profesor no es más que el humus del suelo", "cuando doy clase echo las semillas", y muchos más...

Ahora bien querida Sonia, ¿y el link con el tango?. Sabrás que cuando Astor Piazzolla llega a París, se presenta a Nadia Boulanger con composiciones sinfónicas o de "música culta" (ya que le daba verguenza decir que tocaba el fuelle). Nadia le hace tocar alguna pieza al piano, no se convence y le dice : ¿tiene algo suyo? y toca Triunfal. Lo demás es historia conocida, pero no es casual que el talento genial y la obra que produjo Astor (¡900 temas!), tuvieran como inicio esa reunión con Nadia. De todos modos algo malo nos pasa: yo lo escucho, tengo casi toda su obra, es venerado por Baremboin, Kremer o Mulligan, pero la dos por cuatro no lo pasa, y eso me duele, privar de tan bella música a tantos tangueros como nosotros, con una historia tan rica y universalmente reconocida como lo es la de Piazzolla. El nos dice desde otro lugar, ¿alucinado?, la terrible decadencia en la que hemos caído (y no hay fondo). En Tucumán 676, donde tocaba para pocos el quinteto de Astor, concurría Troilo a escucharlos, mientras se daba con la blanca, y decía.." si yo supiera la de música como sabés vos, gato, sería Beethoven sería..). Así decía el amado Gordo.

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